Naturaleza humana, huella ecológica e injusticia ambiental.
La pobreza extrema se ha reducido, pero el 40% de la población mundial todavía vive con menos de dos dólares al día, y 850 millones de personas siguen desnutridas. Mientras tanto, los ricos gozan de niveles de consumo sin precedentes, y la obesidad es un importante problema de salud pública. La solución estándar para la pobreza es el crecimiento económico, pero es evidente que el hecho de que la humanidad haya superado la capacidad de carga de la Tierra pone en cuestión este planteamiento. En este artículo se analizan las causas de la crisis, arguyendo que la insostenibilidad biofísica es una propiedad emergente de la interacción de la sociedad tecno-industrial y la ecosfera, con profundas raíces en la naturaleza humana fundamental, y que el problema está siendo reforzado por los marcos conceptuales imperantes y las normas culturales. Con el aumento del uso de la tierra y la escasez de recursos en el siglo XXI, el crecimiento de la huella ecológica de los ricos desplaza cada vez más a los pobres. Para evitar la eco-violencia y el caos, la comunidad mundial debe conocer la verdadera naturaleza humana de nuestro dilema colectivo y actuar para anular las predisposiciones innatas de comportamiento que se han convertido en una mala premisa en la era moderna.
Palabras clave: Huella ecológica, insostenibilidad biofísica, naturaleza humana.